Buenas Nuevas en Guatemala

…Luz para el mundo!!

JESÙS ME SANÒ. Testimonio de Robin Martínez, periodista.

El domingo 15 de febrero de 2009, Dios marcó mi vida impresionantemente.  Tanto, que no puedo callar lo que El hizo por mí, y en mí.

Robin Martínez, editor de CGN. Fotografía: Sandra Orellana / CGN

Robin Martínez, editor de CGN. Fotografía: Sandra Orellana / CGN

Por más de seis años estaba sufriendo de un insoportable dolor en la parte baja de la espalda que cada noche me impedía dormir cómodamente.  Pasaba horas tratando de encontrar la posición correcta en la que no tuviera ese incómodo dolor, para que luego de dormir entre 3 y 4 horas por noche, despertaba nuevamente con ese mismo dolor.

Aunque no fuera una hora normal para levantarme, a veces debía ponerme de pie los fines de semana muy temprano, porque solamente de pie, o sentado “a escuadra” hacia la cabecera de mi cama, lograba reducir en parte el dolor que me angustiaba.

Varios médicos me revisaron, incluyendo mi hermano René, que ya goza de la presencia del Señor, me hicieron pruebas físicas para determinar la causa de mi dolor, pero nunca nadie pudo decirme una razón lógica para ello.

Siempre debía estar con diclofenaco como parte de mi equipo de trabajo, dentro de la maleta de mi cámara, porque cada día era de esperar que el dolor iniciara.

De hecho, como fotógrafo que sirvo en mi iglesia (me congrego con mi familia en Casa de Dios) el señor me ha puesto a trabajar tanto en congresos, como en ya tres cruzadas de sanación “Noches de Gloria” y con esta cámara que el Señor ha puesto en mis manos, he logrado captar imágenes de personas levantandose de sus sillas de ruedas, ciegos que han vuelto a ver, sordos que vuelven a oír, y tantas cosas que me han maravillado de mi Dios grandemente.

"La parte baja de mi espalda estuvo castigada por más de seis años."  Fotografía: Sandra Orellana/CGN

"La parte baja de mi espalda estuvo castigada por más de seis años." Fotografía: Sandra Orellana/CGN

Mi dolor de espalda siempre estuvo en mis oraciones durante las Noches de Gloria, pues quién en su sano juicio y creyente total de Dios… uno espera también un milagro de sanación si está en el lugar donde estos milagros han de suceder…?

Siempre pedía por mí, pero el milagro no llegaba.

Me gozaba de ver a estas personas correr, saltar, llorar o reír de felicidad y gozo cuando sanaban y daban su testimonio… realmente me gozaba yo con ellos, pensando qué se sentirá ser tocado por Dios cuando les sana de una enfermedad?

Siempre ví algo así como el privilegio más grande en la vida, que Dios, dentro de las tantas cosas que tiene que hacer con sus millones de hijos que le piden aquí y allá en todo el mundo, el saber que Dios se tomó un segundo de su importante tiempo para bajar de su trono, y con su mano santa y divina tocarte para sanarte… yo anhelaba saber algo de eso.

Uno se siente alagado cuando una persona importante, famosa o poderosa siquiera lo voltea a ver o saludar a uno en algun lugar… no digamos ya, que el dueño del oro y la plata se dedica a ti, te mira, te toca, te sana… te das cuenta que no has sido uno más de tantos, sino que te ha tomado en cuenta para darte un milagro, una bendición que de alguna forma has logrado activar para merecer su misericordia.

Posiblemente use las palabras menos adecuadas, perdó hermanos por ello, pero a pesar de pasar ya un buen tiempo de esta experiencia, no dejo de asombrarme.  DIOS ME SANÓ!!

La mañana del 15 de febrero, mi hijo Robin me acompañó a la iglesia.  Esa mañana, el pastor Hugo López hizo el llamado de fe, cuando como de costumbre se hace al finalizar cada servicio.  Obviamente, ese domingo no predicó el pastor Cash Luna.  Yo debía buscar al pastor Juan Ramón Morales para una entrevista de prensa, o en su defecto, deseaba encontrar a alguno de mis amigos de la red de empresarios para que me ayudaran a encontrarlo.  En ese momento que quienes habían aceptado al Señor en su corazón, ya estaban siendo ministrados por servidores de la iglesia, yo ha estaba hasta adelante también buscando a mis amigos para realizar mi trabajo.  El pastor Hugo López hizo el llamado para que quienes necesitaran un milagro de sanidad pasaran al frente, justo cuando yo me encontraba parado allí.

Cuando el pastor López oraba, yo oré también, pensando en no desperdiciar una oportunidad de un milagro de sanación; luego el pastor López dijo: “levanten una mano al cielo, y la otra pónganla en la parte afectada”.  Yo puse mi mano en mi espalda, por debajo de la chaqueta vestía en ese momento, de manera que mi mano no podía verse por nadie desde atrás mío… menos entre la cantidad de gente que estaba allí de pie junto a mí.

La oración terminó y el pastor dijo nuevamente: “por favor, quédese allí donde está, un servidor llegará a orar por usted, para verificar su milagro”; yo, esperé por solo unos 30 segundos, pero nadie llegó conmigo, así que decidí seguir la búsqueda que había iniciado antes de la oración.  Eso sí, orando le dije al Señor: “Padre, debo seguir el trabajo para lo que vine, que también es para tu obra (recuerden que como periodista, buscaba entrevistar al pastor Morales), así que yo sé que lo que hayas hecho en mí, hecho está.  A ti sea siempre la gloria Señor”.

Cuando bajé mi mano, unos segundos después inició una adoración por parte del ministerio de alabanza, así que nuevamente cerré mis ojos y levanté mis manos para adorar al Señor (debo confesarme un adorador de corazón) y así estuve por dos canciones de adoración cantandole a mi Jesús, sin bajar las manos y con los ojos cerrados, hubo entonces una presencia preciosa del Señor, con la unción que llenaba el lugar.

Estando en esa posición, un hombre al que no conocía, se paró frente a mí.  Tomándome la mano derecha –allí en alto como yo la tenía- y su otra mano en mi pecho, me habló de frente diciéndome: “Dice el Señor… que han sido limpios tus riñones de los cálculos que te atormentaban.  No más dolor, dice el Señor”.

Qué más me dijo…? Honestamente no recuerdo mayor cosa, porque en ese instante caí al suelo tocado por el Espíritu Santo.

Cuando logré incorporarme, conversé con el hermano que me dio la palabra de parte de Dios.  No le conocía yo a él, ni él a mí. Le conté a mi hijo lo que Jesús había hecho conmigo, y él a pesar de sus 12 años, puso una expresión de asombro sin ocultar su emoción.  Sandra, mi esposa, parecía saber lo que me pasaba, cuando le conté al llegar a mi casa; le dio la gloria a Dios y me dijo: “Sabía que iba a suceder… gloria a Dios!!”.

Mis hermanos en Cristo…yo siempre he sido de la opinión que decirle “Gracias” a Jesús cuando El hace algo con nosotros y en nosotros, cuando El dio su vida por nosotros… por nuestra salvación… decir la palabra gracias no es suficiente.

Si antes le servía al Señor por el simple hecho de lo vivió hace casi 2 mil años por ustedes y por mí… cómo bastarán las gracias por lo que ahora hizo directamente en mi cuerpo?  En lo personal, si digo solamente “gracias Señor” tendría una sensación de falta de aire, falta de palabras, falta de tiempo, falta de algo que no sé cómo explicarles.

La única forma que encuentro para dar las gracias, es entregando mi vida para servirle.

Hace casi 5 años, puso en mi camino a la mujer que El usaría para traerme a sus pies; luego, en seis días, me devolvió a mi hijo; el Señor me devolvió un trabajo que ya estaba perdido; nos abrió las puertas de muchos ministerios donde ahora podemos servirle con nuestro ministerio de noticias; nos ha permitido sentir su gloria y su presencia en donde se ha derramado.  Ahora El me toca…

Esa mañana de febrero, cuando regresé a mi casa, le oré al señor y le dije que no ponía en duda lo que El había hecho en mí.  “Solamente dame la confirmación, para poder contarlo, para dar testimonio de su gloria.  Entonces, la noche del domingo 15, me acosté ya para dormir, y no hubo dolor.  En la mañana del lunes 16, me levanté sin dolor y así he estado pasando los días, sin dolor, durmiendo bien, ya el dolor se fue y le vivo agradecido.  Tanto, que ahora junto a usted leyendo mi testimonio, lo que hago es simplemente darle la honra y la gloria a El… a Jesús.

No quise esperar más para hacerlo, pero esta es la primera oportunidad que encuentro para hacerlo, porque aún Jesús varias veces pidió a los sanados, que callaran lo que habían recibido o habían visto; pero quién soy yo para callar su poder? Yo lo testifico para demostrar al mundo que Jesús está vivo en cada uno de quienes le amamos, creemos en El y le creemos a El.  El Señor me ha tenido muy ocupado con sus cosas, usted lo ha visto en los boletines y en el Blog de las Buenas Nuevas, y no quise ponerme antes que su nombre para estar yo allí.  Hoy no soy yo.  Solo soy testimonio de su misericordia en mi vida y le hago la pregunta a usted:  Tiene usted algo que contar de lo que Jesús ha hecho con usted?

COMENTARIOS RECIBIDOS:

Fernando

Robin, hace ya algunos años nos conocemos justamente trabajando y sirviéndole a El Señor en lo laico con nuestro trabajo. Se lo que es ser afectado por una enfermedad por años y padecer dolor intenso e igual a la pregunta del Señor “…quieres ser sano” debemos responder si Señor sea conforme tu voluntad y Dios usará muchos medios y aún cuando un cuerpo no sana es porque Dios esta sanando el alma.

Amen

Fernando

 Edsson Gonzalez

Dios te bendiga que buen testimonio, la gloria sea para el Señor sigue adelante

 Pablo

Que gran testimonio, me gusta oir o leer este tipo de testimonios porque no son para nada misticos o de personas al otro lado del mundo sino que que son simples de asimilar y en mi caso provocan un mayor nivel de fe. Bendiciones.

 Edgar

GLORIA A DIOS por todo lo que ha hecho en tu vida y te felicito por tener un corazón obediente a El. Yo sé que tu testimonio HOY va a ser de mucha bendicion y hasta me atrevo a decirte que van a haber personas que lo van a leer y en ése momento van a sentir el poder de Dios en su cuerpo y van a ser sanos.
Bendiciones mi amigo.

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marzo 30, 2009 - Posted by | MILAGROS

10 comentarios »

  1. GLORIA A DIOS por todo lo que ha hecho en tu vida y te felicito por tener un corazón obediente a El. Yo sé que tu testimonio HOY va a ser de mucha bendicion y hasta me atrevo a decirte que van a haber personas que lo van a leer y en ése momento van a sentir el poder de Dios en su cuerpo y van a ser sanos.
    Bendiciones mi amigo.

    Edgar

    Comentario por Edgar | marzo 30, 2009 | Responder

  2. Que gran testimonio, me gusta oir o leer este tipo de testimonios porque no son para nada misticos o de personas al otro lado del mundo sino que que son simples de asimilar y en mi caso provocan un mayor nivel de fe. Bendiciones.

    Comentario por Pablo | marzo 30, 2009 | Responder

  3. Dios te bendiga que buen testimonio, la gloria sea para el Señor sigue adelante

    Comentario por Edsson Gonzalez | abril 1, 2009 | Responder

  4. Robin, hace ya algunos años nos conocemos justamente trabajando y sirviéndole a El Señor en lo laico con nuestro trabajo. Se lo que es ser afectado por una enfermedad por años y padecer dolor intenso e igual a la pregunta del Señor “…quieres ser sano” debemos responder si Señor sea conforme tu voluntad y Dios usará muchos medios y aún cuando un cuerpo no sana es porque Dios esta sanando el alma.

    Amen

    Fernando

    Comentario por Fernando | abril 1, 2009 | Responder

  5. Robyn gracias por este tetimonio es de gran bendicion para los que no creen todo lo que Dios nuestro padre puede hacer en la vida de cada uno de sus hijos yo tambien soy una mujer bendecida por Dios que ya sane de muchas enfermedade de igual manera de un riñon. que Dios lo siga bendicendo su vida siga adelante. 12-04-09

    Comentario por Gladys | abril 12, 2009 | Responder

  6. Felicidades!!!!!!!!
    Yo, como hacías tu, también estoy esperando que se manifieste mi milagro de sanación física. Pero, el Señor me Bendice en todas las áreas.
    Pido a Dios por mi salud y acepto su Voluntad que es Buena, Agradable y Perfecta para mi.
    Gracias Dios por el milagro que estas haciendo en mi vida.

    Comentario por sonia | septiembre 24, 2010 | Responder

    • Pide con fe, y El obrará.
      No esperes en tu tiempo, sino el el tiempo del Señor que no te desampara. El sabe de tus necesidades, aún antes que tú le pidas. Eso sí… cuando tu milagro llegue -porque declaro que llegará- debes ir y dar testimonio de la gloria de Dios en tu vida, para que otros sepan lo que ha hecho en tí, y le conozcan.
      Que bendición saber que ha obrado ya en tu vida… dale siempre gracias y glorificale siempre y en todo lugar.
      Bendiciones para tu vida.

      Atentamente,

      Robin Martínez

      Comentario por cgnbuenasnuevas | octubre 13, 2010 | Responder

  7. Bendito es el Señor! Él que perdona todas nuestras iniquidades, Él que sana todas nuestras dolencias! Él siempre será exaltado por sus maravillas y proezas! Gloria, Poder y Honra sean para el DIOS TODOPODEROSO!!

    Comentario por Leonardo | septiembre 20, 2011 | Responder

  8. Debo condesar que Dios tiene el poder para sanarnos a través de las heridas de Cristo y Jehová mismo nos dá la fé para recibirla cuando recibimos de todo corazón al señor Jesús. Dejo a su disposición tres citas biblicas en las cuales habla de este tema. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.
    Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:
    Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.
    A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas. Él no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca. Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente. Él llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados. Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes.

    Dios los bendiga y los cubra y proteja con la sangre del Señor Jesucristo.

    Comentario por Jerson Solano Ardila | enero 5, 2013 | Responder

  9. Debemos pedir, creer y recibir en la persona del Señor Jesús al Padre celestial Jehová Dios

    Comentario por Jerson Solano Ardila | enero 5, 2013 | Responder


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